Forma

Al principio, la forma es necesaria.
Entonces la duda y la inhibición deben ser disipada.
Eventualmente, la forma es celebrada con alegría,
Y la expresión se vuelve informe.

En todos los campos en los que nos esforzamos, incluyendo la espiritualidad, uno debe comenzar con ciertas estructuras, procedimientos y formas. Aunque uno admire la virtuosidad sin esfuerzo aparente de los maestros, tomará tiempo antes de que uno pueda alcanzar ese nivel.

Tomemos la danza como ejemplo. El estudiante novato debe ejercitar constantemente lo básico, aislando cada paso y cada movimiento con atención meticulosa. Aunque el énfasis en la estructura pudiese aumentar la inhibición inicial del principiante, debe hacerse. Eventualmente, el bailarín aprenderá a soltarse. Los pasos se habrán vuelto una parte natural del movimiento. Entonces la danza puede ser celebrada alegremente. Nuestro bailarín ahora maduro puede incluso bailar de una manera que parece tan espontánea, tan mágica, que parecerá no tener forma -o más precisamente, la forma emergerá con fluidez, gracia, originalidad y belleza.

Esto también es cierto para la espiritualidad. Al principio, todas las restricciones y prácticas parecen bastante constrictivas. Eventualmente, llegas a un nivel donde la meditación fluye bastante espontáneamente. Cada día es nuevo, fresco y lleno de maravillosas comprensiones. La belleza del mundo se muestra entonces como es, las dudas se desvanecen, y la banalidad de vida ordinaria es reemplazada por el sobrecogimiento y la grandeza del alma. Esto es verdadera informidad.

Logro

Mientras más cultivas,
Más logras.
¿Por qué dudar?
Cuando la distancia te separa de los demás,
No pueden superarte.

Al comienzo del entrenamiento, podría parecer como si estuvieras haciendo muy poco. Te comparas con tus maestros y otras personas más consumadas, y podrías desesperarte pensando que nunca alcanzarás sus niveles. Pero si eres diligente, es inevitable que hagas algo de ti mismo. Una vez que alcanzas tal meseta, podrás relajarte un poco y contemplar dónde estas en tu travesía.

Una de las cosas más reconfortantes es darte cuenta de que ahora tienes algo que nadie te puede quitar. La espiritualidad es tuya para conservarla, tuya para palparla. Nadie más puede obtener acceso a ella, sin embargo este precioso logro puede sustentarte y guiarte. Te dará mayor salud, y te dará conocimiento que no podrías obtener por medios normales. Una vez que abres esta fuente, has ganado un punto de apoyo en el camino espiritual.

No te afligirá la incertidumbre. ¿Quién puede discutir contigo? Tú lo haz visto por ti mismo. Así que una vez que hayas alcanzado este hito en tu recorrido, está bien regocijarse un poco, permitirse un poco de satisfacción. Luego retoma la travesía una vez más.

Invisibilidad

La invisibilidad es la mayor ventaja.
Pero si eres forzado a una confrontación,
Sal a la luz con toda tu habilidad.

Había una vez un vendedor callejero que le vendía fórmulas para el reumatismo a los transeúntes. Era un alegre viejo que estuvo fielmente en su puesto por años. Un día un joven matón comenzó a hostigar al vendedor. El viejo trató por todos los medios de evitar la confrontación, pero eventualmente el matón se convenció de que tenía a un cobarde del que abusar a gusto. Cuando llegó el momento del ataque, el viejo lo venció con habilidades superiores de boxeo. Significativamente, el viejo no fue visto nunca más. Él había manifestado su superioridad en un momento crítico, pero una vez que se expuso a si mismo, desapareció.

En este mundo competitivo, es mejor ser invisible. Ve por la vida sin presumir, atraer la atención sobre ti, o hacer gestos ampulosos. Eso sólo atraerá la hostilidad de los demás. Los sabios logran todo lo que quieren sin despertar la envidia o el desdén de otros. Ellos tienen éxitos sólo con el propósito de cumplir sus íntimos anhelos.

Aún así es inevitable que tengas que probarte en un momento u otro. Cuando ello es necesario, debes entonces reunir todas tus habilidades y hacerlo lo mejor que puedas. Pruébate a ti mismo cuando sea una exigencia, y cuando debas probarte, sé superior. En ese momento, no es el minuto para hablar de filosofía y humildad. Actúa. Haz. Luego desvanecete nuevamente en la invisibilidad.

Apariencias

Algunos parecen fieros pero son afables.
Algunos parecen tímidos pero son despiadados.
Mira más allá de las apariencias;
Posiciónate para tu ventaja.

Sin experiencia, somos fácilmente engañados por las apariencias. Un hombre grandote habla fuerte, así que lo juzgamos insensible y beligerante, pero puede resultar ser bastante amable. Si lo abordamos a la defensiva, puede que no notemos sus puntos buenos. Por otro lado, cuando conocemos una mujer pequeña y callada, podemos volvernos complacientes en nuestra actitud. Si ella resulta ser una persona traicionera, nuestro relajamiento contribuye a nuestra victimización.

A veces las personas son exactamente como parecen ser. Otras veces, están sólo mostrando un camuflaje.

Los seres humanos, como los animales, tienen distintas estrategias de supervivencia. Color, movimiento, olor y otros, son todas maneras en que los animales practican el engaño. La gente no es diferente. Prometen una gran cantidad de cosas, pero rara vez cumplen. Proclaman amistad para toda la vida, y aún así nunca vuelven. Te prometen muchas cosas, pero están sólo buscando una manera de aprovecharse de ti. Debemos aprender a discernir claramente las personalidades de los demás, a pesar de las fachadas que proyectan.

Posiciónate de la manera más ventajosa en todo momento. Usa la experiencia para penetrar las artimañas de otros. Esa es la forma correcta de arreglárselas con las apariencias.

Elegir

Un lado de la cadena de montañas es frío y nebuloso.
El otro es caluroso y seco.
Sólo por elegir dónde te sitúas,
Alteras tu destino.

Quienes siguen el Tao hablan del destino. Definen destino como el curso o la pauta de tu vida a medida de que espontáneamente toma forma. No piensan en el destino como un juego de circunstancias predestinadas. No hay un guión rígido para esta loca obra teatral en la que estamos.


Quienes siguen el Tao hablan entonces de ubicación. Con esto se refieren a algo tan literal como a dónde sitúas tu casa o dónde te ubicas políticamente. Piensan que esos factores son muy importantes. Imaginemos por un momento que tuvieras una oferta de trabajo en otra ciudad lejos de donde naciste. Te mudas allá con tu familia. ¿Piensas que tu vida cambiaría? Podemos refinar esta percepción: Si hubieses ido a cierta escuela, habrías sido educado de diferente manera. Si hubieses tenido una profesión diferente, habría cambiado tu perspectiva. De vivir en un vecindario u otro, habrías sido una persona diferente. Cada elección que haces te cambia.

No importa qué tan menor o cuan grande, debes hacer elecciones en todos y cada uno de los minutos que pasan. La ironía de la vida es que es un viaje sólo de ida. No puedes regresar, no puedes hacer comparaciones probando de una manera y luego de otra. No hay estudios de comparación ciega cuando se trata de tu propia vida. Por lo tanto, sólo la sabiduría será lo bastante suficiente como para guiarte.

Desenfado

Dos patos anidados en el pasto junto al lago.
Ambos marcados por el mismo púrpura brillante en las alas.
El agua provee alimento, baño y juego.
¿Qué necesidad tienen ellos de erudición?

Los animales no necesitan estudios. Son perfectos sin ninguna necesidad de una larga instrucción. Saben qué hacer por instinto y ejemplo. El Tao siempre está allí para ellos. Los sustenta y los nutre. Para ellos no hay necesidad de estar especialmente conscientes del Tao ni de estudiarlo. No tienen consciencia racional que los separe del Tao.

Es sólo la humanidad la que constantemente se divorcia del Tao. Nosotros, por lo tanto, necesitamos métodos de reintegración. Si pudiésemos ir más allá del entrometido sentido del yo, entonces podríamos conocer el Tao de una manera tan constante y desenfadada como los patos.

"Olvida lo aprendido", dicen quienes siguen el Tao, pero lo que no añaden es que debes primero haber aprendido antes de poder olvidar. Para no ser estorbado por el peso del conocimiento, debes retornar a un estado de profunda intuitividad. Esto no es lo mismo que el mero comportamiento egoísta -hacer sólo lo que tengas ganas de hacer- porque lo más probable es que tus acciones estarían más dictadas por la lujuria, las obsesiones, las compulsiones y los hábitos que por algo natural. Sólo mediante la clarificación del entrenamiento espiritual alcanzarás el nivel de la profunda intuición y la libertad que eso permite.

Invocación

La invocación se vuelve declaración;
La adoración se vuelve reconocimiento.
Cuando las bendiciones maduran,
Uno atisba la fuente.

Cuando uno es novato en el Tao, todas las prácticas comienzan como procedimientos externos. Algunas veces, es difícil entender su significado -no sabemos qué esperar. Esto es apropiado: No atreviéndose a interferir con el crecimiento y el descubrimiento, quienes siguen el Tao vacilan en ir más allá de la instrucción técnica.

Toma la adoración, por ejemplo. Al principio, una invocación es algo externo. Tú la repites, pero en realidad, significa bastante poco. Te arrodillas ante el altar porque necesitas algo en qué enfocarte. Una vez que te das cuenta de que el verdadero Tao ha de encontrarse dentro de ti mismo, cambias tu atención. Entonces la adoración se vuelve reconocimiento. Tu propio espíritu se eleva, y aprendes a abrir la llave por ti mismo. Si alguien te hubiese dicho qué buscar, puede que nunca estuvieses seguro de tus experiencias. Lo que viene de la sugestión externa no es el verdadero Tao.

El atisbar la fuente no deja dudas.